26 febrero 2012

Primero yo

una madre llevó a su hijo de seis años a casa de Mahatma Gandhi.
Ella le suplicó:
- Se lo ruego, Mahatma, dígale a mi hijo que no coma más azúcar.
- Es diabético y arriesga su vida haciéndolo.
- A mí ya no me hace caso y sufro por él.
Gandhi reflexionó y dijo:
- Lo siento señora.
- Ahora no puedo hacerlo.
- Traiga a su hijo dentro de quince días.
Sorprendido la mujer le dio las gracias y le prometió que haría lo que le había pedido. Quince días después, volvió con su hijo. Ghandi miró al muchacho a los ojos creando una gran conexión y le dijo:
- Chico, deje de comer azúcar.
Agradecida, pero extrañada, la madre preguntó:

- ¿Por qué me pidió que lo trajera dos semanas después?
- Podía haberle dicho lo mismo la primera vez que vino.
Gandhi respondió:

- Hace quince días, yo comía azúcar.

3 Comentarios...CLICA AQUÍ Y PON TU COMENTARIO:

labienquerida dijo...

Guau...místico... ;-) No puedes convencer a nadie de algo si tú no crees en ello.Ni decir a nadie qué es bueno o perjudicial si tú no das ejemplo de ello.Un abrazo compañero.

Flynn dijo...

Qué inteligente... Nos puede llevar a miles de reflexiones, realmente. Pensar en el compromiso, en la solidaridad o "simplemente" que lo que más funciona y a largo plazo es la vocación.

Un abrazo.

Rafael Román dijo...

místico, místico, la bienquerida, dar ejemplo lo primero.
sin embargo no es fácil en esta sociedad de consumo.
me gusta flynn, pensar en el compromiso, aunque no por circunstancias no sea total. Y el compromiso por vocación se ve poco, pero es el verdadero, no?.
Un abrazo